Bellavista, sábado en la noche, sentado en la barra de un pub, te observo...
tu cuerpo juvenil, lleno de gracia, destaca entre tus amigas, hermosas veinteañeras, totalmente inalcanzables.
Mientras, bebo mi soledad y mis treinta y tantos se reflejan en las canas y una que otra arruga que de a poco han ido apareciendo...
Te observo...
Sonries, juegas con tu pelo, te mueves al ritmo de una música que llega desde un escenario que hace rato desapareció para mi, pues todo lo que veo son tus ojos... brillando a la distancia.
De pronto, creo sentir tu mirada en mí... quizas es solo un breve destello, sin ninguna importancia para ti... pero luego nuestras miradas vuelven a cruzarse y el instante se prolonga.
Quizas te molesta mi mirada, que no te ha abandonado en toda la noche, quizas es sólo que te gusta sentirte admirada, quizas no eres tan inalcanzable...
La noche ha avanzado... mas de una copa ha vaciado su calido aliento en mi garganta y tu, a lo lejos, continuas con tu juego de miradas y sonrisas.
De pronto, sin embargo, te acercas y todo el mundo alrededor desaparece...
No puedo evitar estremecerme cuando te sientas a mi lado, sin más preambulo me besas en la mejilla y con tu voz de ángel me dices...
"Hola Profe... ¿se acuerda de mí?... hace 8 años en el liceo de niñas..."
Te miro nuevamente y, por arte de magia, la mujer desaparece y veo a aquella chiquilla que hace 8 años se sentaba en la tercera fila, siempre distraida, siempre jugando.
Hablamos un poco, comentamos sobre el colegio, tus compañeras, los profesores que se marcharon y los que quedamos... Te ries un poco y luego vuelves a tu mesa y yo me marcho... sonriendo por una noche que no fué...
(Toda semejanza con la realidad es mera coincidencia... 100 %ficción)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario