Primero vinieron por los comunistas,
y yo no alcé mi voz...
porque no era comunista.
Luego vinieron a por los judíos,
y yo no alcé mi voz...
porque no era judío.
Luego vinieron a por los sindicalistas,
y yo no alcé mi voz...
porque no era sindicalista.
Luego vinieron a por los católicos,
y yo no alcé mi voz...
porque no era católico.
Y entonces vinieron a por mí,
y para entonces no quedaba nadie que alzara la voz...
P. Martín Niemöller
miércoles, 18 de junio de 2008
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